sábado, 15 de julio de 2017

La escuela de Macharaviaya tras la Guerra Civil

La Guerra Civil española dejó en ruinas la escuela de Macharaviaya, y a los niños del pueblo sin instrucción durante años. El maestro del pueblo, Esteban Jiménez Alcántara, fue una de las víctimas mortales de dicha guerra.

A principios de 1937 Macharaviaya pertenece ya a zona nacional y las autoridades franquistas toman medidas para la reparación de la iglesia y del cuartel de la Guardia Civil, de las fuentes y cañerías, y para la preservación del Archivo Municipal, pero no se toma medida alguna sobre la escuela.

El 11 de mayo de 1940 los habitantes de Macharaviaya dirigen al Gobernador Civil una carta colectiva para que se lleven a cabo las obras necesarias para restaurar el edificio ruinoso de la escuela, ya que los niños llevan cuatro años sin colegio, por el deplorable estado del edificio y porque "no existen en este pueblo más escuelas que las del patronato Gálvez". La carta concluye con el lenguaje propio de la posguerra: los habituales vivas a España y a Franco, y es firmada por numerosos vecinos encabezados por María Luisa Claros (quien había sido ayudante en la escuela), Adela Escaño (la maestra anterior), Mariana Molina (la maestra actual), Patricio Claros (antiguo alcalde), etcétera.


Un informe del secretario de la Junta Provincial de Beneficencia de 10 de julio de 1940, cifra el presupuesto de reparación de la escuela en 45.296,03 pesetas, según proyecto realizado por el arquitecto Juan Jáuregui Briales. Y, como la fundación no dispone de bienes suficientes, sugiere la aportación de “láminas disponibles” y la petición de un crédito bancario.

El 18 de abril de 1944, Emilio Lamo de Espinosa, jefe provincial del Movimiento, escribe al gobernador civil de Málaga explicando que el inspector de Falange Española Tradicionalista y de las JONS ha visitado el pueblo de Macharaviaya: “de los problemas locales el principal es el arreglo del grupo escolar fundación Gálvez, que debido a su estado de ruina no funciona encontrándose los niños sin escuelas”, y explica que existen fondos propios legados por el marqués de la Sonora.

De fecha 25 de septiembre de 1944 existe una descripción del edificio de las Escuelas: 
“Se trata de un edificio rectangular de 26 x 10,80 metros, de dos plantas, constituido por muros de mampostería de 0,80 metros de espesor en las fachadas y por otro muro interior de igual grueso paralelo a la mayor dirección del rectángulo que divide el edificio en dos crujías. La distribución interior del edificio de ambas plantas está hecha con tabiques de ladrillo. La primera crujía se encuentra cubierta con una armadura de dos aguas y la segunda con simples pases formando una sola vertiente. Tanto uno como otro tejado están cubiertos de teja árabe. Los forjados de la planta superior son de madera constituidos por vigas y tablazón sobre el que carga la solería.
Los pavimentos son de loseta cerámica llamada “nazarí”, los techos rasos son de cañizo y yeso, y las puertas y ventanas de madera. Los enfoscados y enlucidos exteriores son de mortero y cal y los interiores son del mismo material en unas partes y de yeso en otras. En el edificio se observan varias reformas y reparaciones efectuadas en distintas épocas…”
A continuación se expone el estado ruinoso general del edificio y las obras que son necesarias para su rehabilitación.

En agosto de 1945 el pleno del Ayuntamiento de Macharaviaya, presidido por su alcalde Jacinto del Río Cabrera, solicita al Gobernador Civil “la pronta solución del proyecto de restauración del edificio de las escuelas fundación Gálvez”.

En 1946 el edificio de las escuelas de Macharaviaya está en rehabilitación. El maestro de obras es Emilio Maldonado y se conservan los planos. En la reconstrucción el inmueble pierde la planta superior. Quedando con una sola planta, tal como está en la actualidad.

La escuela durante su reparación en 1946.
Fotografía conservada en el Archivo Histórico Provincial
Con fecha 3 de abril de 1948 se elabora un presupuesto completo de lo que han constado las obras de rehabilitación de la escuela, que suma un total de 15.610,45 pesetas, y se desglosa así: 
– Materiales: 2.872,10 pesetas.
– Jornales: 11.131,15 pesetas.
– Redacción, presupuesto y plano: 200 pesetas.
– Gastos generales de administración: 407 pesetas.
La escuela en la actualidad.
El edificio es el mismo que erigieron los Gálvez, aunque con una planta menos.

viernes, 20 de mayo de 2016

Museo de los Gálvez

Como la opinión es libre, no veo la necesidad de que se construya un centro de interpretación dedicado a Bernardo de Gálvez en Málaga capital, existiendo ya un museo de los Gálvez edificado en Macharaviaya

Málaga capital ya cuenta con suficientes museos y atractivos, y la Diputación Provincial, que precisamente está para potenciar la provincia, debe hacer un esfuerzo en enriquecer el museo de Macharaviaya, y si fuera necesario ampliarlo.

La internacionalidad del virrey Bernardo no me parece un argumento para que su museo tenga que estar en la capital, pues según esa teoría a lo mejor el centro debería hacerse en Madrid, o quizás en Sevilla, junto al Archivo de Indias.

Resulta irónico que, en el siglo XVIII, con los rudimentarios medios de comunicación y cuando había que subir a Macharaviaya en mula, los Gálvez crearon una fábrica de naipes con el monopolio para toda América. Y ahora, en la época de internet, con la inmediatez de las comunicaciones, nos parezca que Macharaviaya queda demasiado lejos.

La egregia figura de don Bernardo de Gálvez tampoco debería hacernos olvidar que el gran estadista y reformador, el que influye decisivamente en la política internacional de España en la época, la fuente de todas las prebendas familiares y de los beneficios para la provincia de Málaga es su tío, el ministro don José de Gálvez.

La provincia de Málaga ya cuenta con un memorial permanente dedicado a los Gálvez y que no es otro que el municipio de Macharaviaya todo entero. Si se quieren potenciar los estudios dedicados a los Gálvez, hay que hacerlo en la Universidad de Málaga, con criterio científico, desde el trabajo y no desde el espectáculo. Y para la representación de los Gálvez ya tenemos a Macharaviaya.

Me duele decirlo, pero en este proyecto también interviene el afán de algunas personas por alimentar su ego y publicitarse a través de los Gálvez.

martes, 15 de marzo de 2016

Cuadro pintado por Matilde de Gálvez

El diario La Opinión del pasado 3 de marzo, publica un artículo sobre la colección dedicada a la familia Gálvez tiene nuestro amigo don Manuel Pérez Villanúa.

El artículo reproduce un cuadro pintado por doña Matilde de Gálvez y Saint-Maxent, hija del virrey Bernardo de Gálvez, a los 14 años de edad. El cuadro representa una escena, con dos amantes muertos. Al pie figura esta frase: «Matilde de Gálvez lo hizo en Zaragoza en el año de 1792».

El cuadro es actualmente propiedad de la  Real Sociedad Económica de Amigos del País de Zaragoza, quien conserva también un óleo pintado por su hermanastra, doña Adelaida D´Estrehan y Saint-Maxent.

Nuevos tesoros sobre Bernardo de Gálvez


martes, 8 de diciembre de 2015

Imágenes de Salvador Rueda

La biblioteca del Centro Cultural Generación del 27, en Málaga, ha incorporado a sus fondos nueve reproducciones de fotografías en las que aparece el poeta malagueño Salvador Rueda. Las imágenes han sido donadas por el fotohistoriador Publio López Mondéjar. En cuanto a su valía artística y, entre los autores de las instantáneas, figuran algunos de los fotógrafos más notables de comienzos del siglo pasado, como el malagueño Arenas, Káulak, Biedma, Sentenach, Torres Molina o Witcomb.

Las reproducciones han sido donadas por el fotohistoriador Publio López Mondéjar.


Salvador Rueda en su despacho
Capilla ardiente de Salvador Rueda en 1933

domingo, 7 de junio de 2015

Manuel Pérez Villanúa

El periodista Alfonso Vázquez dedica un artículo en el diario La Opinión a Manuel Pérez Villanúa, gran amigo de Macharaviaya y de todos nosotros. El artículo destaca su vocación por la historia de los Gálvez y su faceta de coleccionista de libros, documentos y objetos relacionados con esta ilustre familia macharatunga. Enhorabuena a Manuel por haberles dedicado su tiempo y su pasión, en tiempos en que muy pocos se acordaban de los Gálvez.


lunes, 18 de mayo de 2015

Fábricas de Artillería en Jimena de la Frontera

El pasado 16 de mayo visitó Macharaviaya el historiador y cronista oficial de Jimena de la Frontera, don José Regueira Ramos, e impartió la conferencia Las Reales Fábricas de Artillería de Jimena de la Frontera y la Familia Gálvez, organizada por la Asociación de Granaderos y Damas de Gálvez. 


Las fábricas de Jimena de la Frontera (en realidad tres complejos fabriles), que fueron construidas por orden de José Gálvez y Gallardo, ministro de Indias, y sirvieron para fabricar las balas, bombas y demás elementos explosivos que utilizó Bernardo de Gálvez en su campaña para conquistas La Florida a los británicos. El autor señaló en la conferencia como algunos dignatarios querían que estas fábricas realizaran munición para el asedio a Gibraltar, pero que don José de Gálvez insistió para que abastecieran en las campañas militares de su sobrino, Bernardo de Gálvez.

El conferenciante, José Regueira, recordó que, aunque ahora está en boga hablar de Bernardo de Gálvez por su contribución a la independencia de Estados Unidos, no hay que olvidar que, siendo todos relevantes, el principal personaje de esta saga familiar en importancia histórica y política es su tío, el ministro José de Gálvez, primer marqués de la Sonora. 

Don José de Gálvez
Al igual que ocurrió con la Real Fábrica de Naipes de Macharaviaya, las Reales Fábricas de Artillería sirvieron en su día al desarrollo de la localidad gaditana de Jimena de la Fontera.

Restos de las RR. Fábricas en Jimena de la Frontera.
Fotografía Wikipedia

jueves, 16 de abril de 2015

José de Cabrera y Ramírez

La escritora María Rosa de Gálvez, hija de Antonio de Gálvez, fue la mujer más destacada en la literatura española de la Ilustración, como dramaturga y poeta. Su marido y primo, José de Cabrera y Ramírez, fue un auténtico dandi de la época.

José nació en Vélez-Málaga, pero pertenecía a la familia Cabrera de Macharaviaya, su padre, Clemente de Cabrera, era primo y apoderado de los Gálvez, y desempeñó los cargos de Vista de la Real Aduana de Cádiz, y posteriormente Procurador y Regidor Perpetuo de la ciudad de Vélez-Málaga.

Grabado que representa un gentilhombre
a principios del siglo XIX
La historia de José, no es precisamente ejemplar. Culto, atractivo y de buenas maneras, hablaba perfectamente varios idiomas y sus escritos muestran una cultura refinada. Era además más joven que su esposa María Rosa de Gálvez quien, por lo que expresa en sus obras, se casó muy enamorada y venciendo las dudas paternas.

José, sin embargo, malgastará gran parte de la fortuna de su esposa en mesas de juego, diversiones y negocios ruinosos. Ya en Madrid, vivirán en domicilios separados, y la esposa le conseguirá del primer ministro Godoy, un cargo de agregado en la embajada española en los recién creados Estados Unidos de América.

Cabrera residirá en Pennsilvania y en Washington y protagonizó un sonoro escándalo, por insubordinación al embajador, y al falsificar dos cheques contra el Banco de Philadelphia, lo que motivó su prisión en las cárceles americanas. 

El Marqués de Casa Irujo,
embajador de España en Estados Unidos
y superior de José de Cabrera
Sus tropelías están conservadas en un legajo en el Archivo Histórico Nacional, con el título Los excesos de don José Cabrera. Su lectura es interesante, pues contienen testimonios de la vida en Estados Unidos a principios del siglo XIX y de la diplomacia española en el país. Su caso, además, se hizo célebre en Estados Unidos, por ser la primera vez que se debate en sus tribunales la inmunidad diplomática.

Fuente: CABRERA ORTIZ, J.L., "Los excesos de don José Cabrera", revista Isla de Arriarán, Málaga, 2006. Enlace